jueves, 17 de diciembre de 2020

PEDIR AYUDA

PEDIR AYUDA

 

"Pedir ayuda, ayuda. Pedir por pedir, ¿Ayuda?

El pedir ayuda debe salir de un deseo interno

profundamente reflexionado, decidido por uno

mismo y debe ser hecho desde una posición

de humildad, franqueza y confianza.

El pedir ayuda y aceptarla no te hace quedar mal.

El pedir ayuda y aceptarla no te hace ser menos

importante.

El pedir ayuda y aceptarla no hace que la gente

piense mal de ti.

El pedir ayuda y aceptarla te saca de la soledad

El pedir ayuda y aceptarla te integra a la realidad.

El pedir ayuda y aceptarla te compromete.

El pedir ayuda y aceptarla abre tu corazón.

El pedir ayuda y aceptarla te trae paz, calma y

alivio inmediato.

El pedir ayuda y aceptarla te ennoblece.

El pedir ayuda y aceptarla le hace sentir a la

persona a la que se la pides, que esa persona

es importante para ti.

El pedir ayuda y aceptarla le hace sentir a la otra

persona, que esa persona es importante para ti

porque te puede ayudar.

El pedir ayuda y aceptarla te coloca en la

dirección correcta.

El pedir ayuda y aceptarla permite que la ayuda

se acerque a ti.

Al pedir ayuda y aceptarla, ayudas a que te ayuden.

Al pedir ayuda y aceptarla sucede todo lo anterior. 

Pero al aceptarla con la mente y el corazón,

¡Te pones en marcha, te pones en acción!

 Habla, pide, expresa en forma verbal y corporal

tus emociones y deseos afectivos.

No des por sentado lo que los demás deberían

saber de ti, de acuerdo con tu criterio,

porque los demás no lo saben y sufrirás

decepciones, al no llegar las respuestas

o situaciones que tú esperas.

Diles en toda ocasión, cada día y varias

veces si es posible, a tus hijos y a tus nietos,

cuanto los quieres.

¡Abrázalos, abrázalos y bésalos!

Motívalos constantemente con palabras

positivas,

felicítalos constantemente por sus avances

y logros,

guíalos con ejemplos y acciones concretas

de vida saludable,

muéstrales con tus ejemplos el camino

a una vida saludable y libre de los excesos,

dales todo el cariño que puedas, siempre. 

Para agrandar tu felicidad,

esto lo puedes hacer extensivo a todo

el resto de tu familia, amigos, vecinos,

compañeros de trabajo o diversos grupos

de relación humana que integres.

Enséñales el concepto de la suficiencia. 

Enséñales lo que es suficiente en la vida.

Con estas acciones los estarás educando

para que tengan una vida lejos de excesos,

faltas momentáneas, carencias profundas

o adicciones de todo tipo.

Si no sabes cómo o no puedes hacerlo,

Por ti mismo, pide ayuda y acéptala con

la cabeza y el corazón, primero aprende tú

para que luego tú, lo puedas transmitir

a todo el mundo que te rodea.

 

 

Richard Frenkel

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