lunes, 10 de junio de 2013

TESTIMONIO SR. ORLANDO DI PINO

Testimonio – junio 2013

Una forma directa de testimoniar como estoy ahora,  que se cumplen exactamente 8 meses de la primera vez que me senté delante de Richard Frenkel, para que me cuente de que se trataba su propuesta; sería decir que peso 28 kilos menos, que nunca hice una dieta restrictiva, que nunca tuve hambre ni siquiera el primer día, que nunca estuve tentado, que me siento notoriamente mejor, que mi cuerpo cambio visiblemente, que camino todas las mañanas mas de una hora y que estoy mucho mejor anímicamente.
Pero esa narración es nada más que una parte, importante, pero solo una parte.

Después de mas de 40 años intentando bajar  de peso con todos los métodos que ofrece y ofreció “el mercado de los gordos”, después de mas de cuarenta años y haber bajado mas de 140 kilos y haberlos vuelto a engordar, después de todo eso, la capacidad de creer se reduce mucho y está mas que justificado que así sea.

 Cuando pude escuchar y entender, que lo que me ofrecía Richard no era ni un grupo, ni una dieta, ni un tratamiento, no me hablo nunca de comidas Light, de plato permitido, de cantidad, calidad y frecuencia, no me hablo  nunca de enfermedad ni de adicción, de mantenimiento, de que después de 72 horas se te pasa el hambre, que tenemos que llamar por teléfono a los compañeros para ver como están,  nada de eso. Solo me dijo que todo lo que nos habían contado y propuesto durante años, no es verdad.

Que no soy gordo, que solo estoy con sobrepeso por que le doy comida en exceso a un cuerpo que no me la pide, que el cuerpo no pide nada, solo requiere ser nutrido 4 veces al día y mantenerse hidratado durante las 24 horas del día y que al no haber exceso la propia grasa se irá fagocitando y entonces el Orlando delgado y saludable aparecerá delante de mis ojos y ante la mirada de los otros.

Todo está en mi cabeza, el cuerpo siempre responde.
Es tan simple, tan concreto, tan claro, tan fácil que uno se pregunta por que tanto camino recorrido sin resultados duraderos, pero rápidamente alejo ese pensamiento y disfruto el ahora que es el único momento sobre él que puedo actuar. El pasado pasó, el futuro puedo planificarlo, pero vivir, solo este momento, solo ahora.

 Richard me enseño muchas cosas pero entre ellas hay una que es la disparadora de mis mejores actitudes y de mis mejores pensamientos: es la palabra SUFICIENTE, ni poco ni mucho, no chico ni grande, ni dulce ni salado, ni prohibido ni permitido, ni transgresor, ni obediente solo SUFICIENTE, mi medida de lo suficiente, que es propia, que la aplicó a muchas otras cosas de mi vida.

Cuando me pregunto si es suficiente, evito el siguiente paso por que sé que es exceso.
Y esto  sirve desde una rodaja de pan a una nueva pregunta a alguien. Es válido para comprar un video ó alquilar una casa de veraneo. SUFICIENTE, el alivio de lo suficiente, me cambio el cuerpo, el ánimo, el humor y el carácter.

Ahora solamente  vivo la vida que siempre había debido vivir con lo suficiente en todas las áreas, nutro a mi cuerpo con los alimentos suficientes, hidrato a mi cuerpo con el agua suficiente, muevo a mi cuerpo lo que este requiere, en la medida de lo suficiente y mientras tanto sigo viviendo, sin hacer dietas, sin mantener nada. Mucho más seguro, enfrentado  los buenos y malos momentos que ofrece la vida, pero  con una herramienta  infalible, tengo mi quiero propio, no digo mas sí, sí pienso que es no y viceversa.

Orlando Di Pino
dipino@quesadayasoc.com.ar
Junio de 2013.



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